¿Por qué nos sacudimos?

Una de las demostraciones de separación es la de los temblores o sacudirse, donde Dios con Su Espíritu nos separa del pecado, de los espíritus y de las cargas que llevamos cargando.

¿POR QUÉ NOS SACUDIMOS?

El sacudimiento no es una demostración nueva, no fue algo desconocido por los habitantes del Antiguo Testamento: Jeremías experimentó la demostración de ser sacudido y temblar.

A causa de los profetas mi corazón está quebrantado en medio de mí, todos mis huesos tiemblan; estuve como hombre borracho, y como hombre á quien dominó el vino, delante de Jehová y delante de las palabras de su santidad. Jeremías 23:9

Cuando Jeremías oyó la denuncia del Señor contra los profetas que abusaron de SU llamamiento a confirmar al pueblo en sus caminos pecaminosos, en vez de alzar sus voces provocando convicción con la convincente verdad de Dios, sus huesos se sacudieron. La gran verdad y el eterno Espíritu de Dios produjeron un fuerte sacudimiento y temblor sobre Jeremías, como una demostración profética del temblor y sacudimiento que tendría lugar sobre los profetas apóstatas cuando Dios se levantara para juzgar y condenar sus ofensas pecaminosas.

https://i0.wp.com/www.sigueme.net/imagenes/cristianos-adorando-a-dios-con-manos-en-alto-en-la-iglesia.jpg?resize=293%2C165El profeta Habacuc tuvo una experiencia similar:

Oí, y tembló mi vientre; A la voz se batieron mis labios; Pudrición se entró en mis huesos, y en mi asiento me estremecí; Si bien estaré quieto en el día de la angustia, Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. Habacuc 3:16

Después de que Habacuc oyó la Palabra de Dios sobre de los juicios venideros de Sus indignaciones, el tembló, se estremeció,  y sacudió como una demostración de lo que pasaría a los falsos profetas y sus ciegos seguidores. El profeta experimento convulsiones en su cuerpo correspondiendo a las convulsiones de la naturaleza e medio de las tormentas de Dios.

De la misma manera los santos de Nuevo Testamento experimentan ser sacudidos por el poder de Dios cuando el Señor está obrando en ellos alguna forma de la separación interna. Una buena sacudida del Espíritu Santo librará a un creyente de los espíritus de amortiguamiento, tibieza, esclavitud, y hasta enfermedad.

B.R. Hicks,  La Adoración Verdadera en las Demostraciones del Espíritu.