CORRIENDO PARA GANAR EL PREMIO ETERNO

Algunos aspectos de la carrera espiritual del cristiano, para obtener el Premio del Supremo Llamamiento en Cristo Jesús se asemejan con aquellos de una carrera natural. Pero más allá de la insignificante carrera, en el cual hombres y mujeres entrenan en esta vida, está una carrera más compleja, una carrera espiritual, que debe ser corrida en un ámbito espiritual por los cristianos sinceros.

La carrera hacia el Premio Eterno está puesta delante de cada persona al momento de su nacimiento espiritual y ésta continúa durante el trayecto del tiempo de vida de cada individuo como cristiano. Ya sea que una persona gane o no el Premio Eterno, el final de la carrera depende de que tan fielmente respeto las reglas en la Palabra de Dios que han sido dadas a todos los corredores para ayudarlos a correr bien.

Dios no nos dio el deseo de correr para que pudiéramos ganas una carrera natural. Él nos dio para que pudiéramos correr para ganar la carrera llamada vida. Todo este asunto es conducido o desarrollado sobre una de las tres pistas: una pista pertenece a Dios; una pista pertenece al Ego o la carne; y la otra pista pertenece al Diablo. Al final de cada una de estas pistas existe una recompensa diferente para cada una.

Después de nacer en este mundo, no tenemos elección de si queremos correr o no. Debemos correr la carrera hasta el dina. Sin embargo, no somos robots sin sentido. Cuando Dios nos creó como agentes libres de moral, con una voluntad o poder de elección, Él nos dio el privilegio de elegir la Recompensa Eterna que queremos recibir al final de la carrera de la vida. Nuestra elección de sobre cuál de las tres pistas de la vida corremos es de más peso que ninguna otra decisión que podamos hacer. Todos comenzamos como pecadores, corriendo en la pista del Diablo pero nuestra carrera hacia el Premio del Supremo Llamamiento en Cristo Jesús empieza cuando lo escogemos a Él como el Capitán de nuestra vida.

La frustración, el vacío, el desanimo, y el fracaso están al final de la pista de la carne, mientras la Muerte, el Infierno y el Lago de Fuero esperan acoger a aquellos quienes corren el curso completo de la pista del Diablo. Pero, ninguno de nosotros tenemos que desperdiciar nuestro voto, nuestra elección de esta manera. Cada uno de nosotros puede elegir correr la carrera de la vida en la pista de Dios. La recompensa Eterna al final de la pista de Dios. La recompensa Eterna al final de la pista de Dios es el Premio más grande de todos los tiempos y de la Eternidad. Los cristianos que corren este curso hasta su pleno final conocerán el exquisito placer de esta en la Esposa del Señor Jesucristo.

La carrera espiritual, tal como una carrera natural, tiene algunas reglas, las cuales deben ser cumplidas por aquellos que corren. Muchísimas bellezas espirituales en la Palabra de Dios revelan los requisitos necesarios para correr la carrera victoriosamente hasta la línea final.

Rev. B.R. Hicks, Corriendo para Ganar un Premio Eterno